domingo, 4 de marzo de 2012

Me halaga


Que vuelvan a entrar los primeros rayos de sol por la ventana y los paseantes más madrugadores sean lo primero que oiga al despertar. Que el calor del verano se cuele en el cuarto y me ahogue en sonrisas de placer.

Unas rosquillas untadas en café y que se me escapen gotas de esa bebida mañanera por las comisuras de la boca.

Encender de mientras un par de velas y poner a cantar a un grupo cubano mientras poco a poco me voy despertando.

Apoyar el café en la mesa y cigarrito en los labios, enseñar al barrio mi pijama desde el balcón no sin ser consciente de que nadie levantará la vista a este segundo piso.

Y entonces, esas ganas locas de girar sobre mí misma y bailar dando palmas hasta estar lista para salir a pasear por la ardiente ciudad.


Cuántas ganas! Y al mismo tiempo que no vuelva nada de eso...

Sino que comience la próxima aventura.


Por algo me dijeron inquieta, por algo me llamaron alegría. Si lo hicieron, fue por eso, por quién soy.

viernes, 2 de marzo de 2012

02.03 o quizás sea 03 del 02, ¿Qué más da?

La cosa es:

India, Julio de 2012.

El tren para en la estación.
Gallinas, cabras, aves exóticas enjauladas, mujeres con niños, hombres... todos bajan en fila india, y nunca mejor dicho. Entre el gentío, una rostro de tez clara llama la atención entre aquellas gentes. Mira a todas partes sin perder detalle, sin creer estar viviendo lo que ven sus ojos. Denota asombro, curiosidad y su corazón late con ganas de conocer ese mundo tan distinto al suyo.
El idioma natal se mezcla con un inglés de acento marcado pero la bulla de la estación no la deja concentrarse en las conversaciones que vuelan de un lado a otro.

Está asombrada y el corazón le late tan aprisa que apenas se ha percatado del hedor y del sofocante calor que la rodea. Su mente viaja mucho más allá de lo físico.

Con la mochila a cuestas, sale a empujones de la estación con una sonrisa en la cara y los pulmones llenos de aire para sumergirse entre las calles de la India.

Por de pronto, decide sentarse en una esquina para sacar una hoja con indicaciones que necesita para llegar a su destino, pero antes, unos minutos de reflexión:

Apoya los codos en las rodillas y se sujeta la cabeza entre las manos. Con la barbilla levantada, cierra los ojos y respira hondo: necesita armarse de valor para recordar.
Enseguida recuerda aquel señor que deseaba que hiciera el viaje. Sonríe al imaginarse su alegría cuando reciba todas las cartas que piensa escribirle dese allí... De pronto su rostro se endurece al recordar aquel cuarto, al recordar aquel chico... Aquel chico de ojos marrones y sonrisa apagada. Todas las tardes iba a su casa, a su cuarto a saludarlo.
Ella tan sólo tenía 14 y el 23, pero le contaba lo que había hecho en la escuela. El se reía al recordar sus antiguos profesores de la escuela y su padre, desde el marco de la puerta se le hinchaba el corazón de amor al ver feliz a su hijo. Más adelante, dejó de ir acudir a diario a aquella casa, ya no estaba él para escuchar sus anécdotas escolares.

Ahora el mismo padre que los observaba desde la puerta sonríe en su casa pensando en la niña que está cumpliendo el papel de su hijo. Que está siguiendo sus pasos.

La niña en realidad ya no es una niña, ha crecido, es una señorita. Ella es una mujercita que está en la India, al igual que lo hacía su amigo de la infancia hasta que le detectaron leucemia.

Es cierto que él se fue, pero aun queda algo de él en la tierra. Ella es la prueba viviente de ello y el consuelo para un padre que perdió su bien más preciado.




*Historieta con mucho de real.

sábado, 7 de enero de 2012

Odio las despedidas.

Nacemos y ya nos estamos despidiendo. Decimos adiós a la calidez del vientre materno, a la pequeña burbuja calentita en la que estábamos... Adiós a la protección...

Es muy pronta la primera despedida. Y las despedidas son muy amargas, dolorosas, incómodas, asfixiantes...
Creo que nacemos de una materia increíblemente dura y resistente, porque las despedidas vienen y van en nuestras vidas, desde el principio, hasta el final.
Y las aguantamos. Una a una. Desde la más dolorosa hasta la más insignificante.
Desde un "agur" hasta un "hasta nunca". 

Cómo ablandecen la persona estas cosas....

Gero arte.

jueves, 5 de enero de 2012

Déjame...

Salúdame y tendrás la mejor conversación.
Mírame a los ojos y tendrás los más dulces sueños.
Acaríciame y sabrás lo que es el hielo.
Bésame y descubrirás el sabor más dulce.
Tócame el corazón y descubrirás un mundo.
Provoca mis lágrimas y vivirás arrepentido.
Escucha mis teorías y entenderás qué siento.
Oye mi música y sabrás lo que es vivir.

Pero si sólo quieres poseerme, tú déjame...
...y jugaré contigo.

martes, 20 de diciembre de 2011

Quién nos ha visto y quién nos ve

Estaba viendo fotos.
Iban en orden: de las más recientes a las más viejas.

Me he reído sola.

He recordado cuales son mis orígenes, de dónde vengo, cómo fui, por qué hice aquello, por quién lo haría de nuevo... Me ha servido para saber quien soy ahora, y por qué.

En nada Navidad y por vez primera en mucho tiempo, creo que va a ser uno de los momentos más felices del año.

Ganas de volver a casa, con los de casa.

"Y aquí seguimos, sin perder el norte."

sábado, 17 de diciembre de 2011

¿Por qué las mujeres van juntas al baño?

Os dejo un monólogo que me han pasado que responde a la famosa duda de "¿Por qué las mujeres van juntas al baño?" Muy bueno...


"El gran secreto de todas las mujeres respecto a los baños es que de pequeña tu madre te llevaba al baño,
te enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza.

Finalmente te instruía: 'Nunca, nunca te sientes en un baño público'. Y luego te mostraba 'la posición' que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza.

'La Posición' es una de las primeras lecciones de vida de una niña, súper importante y necesaria, nos ha de acompañar durante el resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años adultos, 'la posición' es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a punto de reventar.

Cuando TIENES que ir a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que dentro está Brad Pitt. Así que te resignas a esperar,sonriendo amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando piernas y brazos en la posición oficial de 'me estoy 'meando''.

Finalmente te toca a ti, si no llega la típica mamá con 'la nenita que no se puede aguantar más'.
Entonces verificas cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas.
Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo.

Entras y te das cuenta de que el picaporte no funciona (nunca funciona); no importa... Cuelgas el bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), inspeccionas la zona, el suelo esta lleno de líquidos indefinidos y no te atreves a dejarlo ahí, así que te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa, porque el bolso está lleno de cositas que fuiste metiendo dentro, la mayoría de las cuales no usas, pero que las tienes por si acaso...

Pero volviendo a la puerta... Como no tenía picaporte, la única opción es sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas los pantalones y te pones en 'la posición'... Alivio...... AAhhhhhh.... por fin... Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar.... 
Porque estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas, las braguitas cortándote la circulación de los muslos, el brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 5 kg colgando de tu cuello.
Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, interiormente crees que no pasaría nada pero la voz de tu madre retumba en tu cabeza 'jamás te sientes en un inodoro público!!', así que te quedas en 'la posición' con el tembleque de piernas... Y por un fallo de cálculo en las distancias una salpicada finíííííísima del chorro te salpica en tu propio culo y te moja hasta las medias!!!
Con suerte no te mojas tus propios zapatos, y es que adoptar 'la posición' requiere una gran concentración.
Para alejar de tu mente esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico peeero, nooo hayyyyyy...!
El rollo esta vacío...! (siempre) Entonces suplicas al cielo que entre los 5 kilos de cachivaches que llevas en el bolso haya un miserable kleenex, pero para buscar en tu bolso tienes que soltar la puerta, dudas un
momento, pero no hay más remedio.......
Y en cuanto la sueltas, alguien la empuja y tienes que frenar con un movimiento rápido y brusco, mientras gritas OCUPAAADOOOO!!!

Ahí das por hecho que todas las que esperan en el exterior escucharon tu mensaje y ya puedes soltar la puerta sin miedo, nadie intentará abrirla de nuevo (en eso las mujeres nos respetamos mucho). Sin contar el garrón del portazo, el desnuque con la correa del bolso, el sudor que corre por tu frente, la salpicada del chorro en las piernas... el recuerdo de tu mamá, que estaría avergonzadísima si te viera así; porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público, porque francamente, 'tú no sabes qué enfermedades podrías agarrarte ahí'.
...estás exhausta, cuando te paras ya no sientes las piernas, te acomodas la ropa rapidísimo y tiras la cadena tratando de tocarla lo menos posible, por si las enfermedades....

Entonces vas al lavabo.
Todo esta lleno de agua así que no puedes soltar el bolso ni un segundo, te lo cuelgas al hombro, no sabes cómo funciona el grifo con los sensores automáticos, así que tocas hasta que sale un chorrito de agua fresca, y consigues jabón (si es que lo hay), te lavas en una posición de jorobado de Notredame para que no se resbale el bolso y quede debajo del chorro...

El secador ni lo usas, es un trasto inútil así que terminas secándote las manos en tus pantalones, porque no piensas gastar tu kleenex para eso y sales...

En este momento ves a tu chico que entró y salió del baño de hombres y encima le quedó tiempo de sobra para leer un libro de Borges mientras te esperaba.

'¿Por qué tardaste tanto?'' te pregunta él ya aburrido.

'Había mucha cola' te limitas a decir.


Y esta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño, por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo, la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta y así es mucho más sencillo y rápido ya que uno sólo tiene que concentrarse en mantener 'la posición' y la dignidad."

domingo, 11 de diciembre de 2011

Mareo

Hola,
¿Qué hay?

Mis letras flotan de nuevo.
Vuelvo al blog. Hoy era el día: tengo muchas cosas dentro de mi. Pero esta vez me va a costar sacarlas.

Estoy tranquila, tranquilamente inmersa en el aire, entre paredes o en calle. Nada que me impida seguir siendo.
Busco mis propias sonrisas, busco mi propia alegría, porque solo yo lo puedo hacer por mí.

Hoy he estado recordando. Me he acercado a la sombra de aquel árbol, pensando que me podría sentar allí a pensar como si nada. Pero apenas he puesto un pie bajo él.... mil sentimientos, innumerables imágenes luchaban en mi cabeza, carcajadas, cosquillas, el calor de mil besos, un abrazo entre sábanas y sueños, mil despertares, otros tantos olores, el tacto de un pelo, arañazos de pasión, miradas de complicidad, el humo de la relajación....
Me he mareado.
He visto el cielo oscuro en un segundo y he tenido que recordarme quién soy, de qué va esta historia, cuáles fueron los motivos, qué pasó después...

Tanto dolor, tanto mareo, deshorientación, dolor de tripas y en las rodillas, lágrimas acumulándose en mis párpados... joder como cuesta esto.

Pero es que en verdad, quiero más, stay a little bit longer...
pero no...  ¿Por qué tuvo que ser así? ¿Por qué saliste rana? Creí que podrías ser tú....

http://www.youtube.com/watch?v=F1sHuSBUECs&ob=av2e