miércoles, 7 de agosto de 2013
El padrino. Mario Puzo
"Además y hasta cierto punto, habían perdido su sensibilidad mental y física. Ya no les era posible enamorarse. Les resultaba prácticamente imposible desempeñar el papel de mujeres acosadas por los hombres. El dinero, la fama y su antigua belleza les habían dado una personalidad demasiado fuerte."
Foto: Cliffs of Moher, Eire.
Uno de mis rincones favoritos del mundo.
lunes, 27 de mayo de 2013
Fugaz
El corazón late deprisa mientras tu fuero interno te dice que no des un paso más, que no cruces la línea. La adrenalina tiñe levemente tus mejillas de rojo y aunque parezca mentira, no parece temblarte el pulso cuando te desabrochas la cazadora y la dejas caer sobre la silla.
Me miras. No me miras, me penetras con tu mirada. Mirada oscura, directa, ineludible y embaucadora. Desafiante, seductora....
La suerte estaba echada y el delito, estaba prácticamente cometido...
miércoles, 22 de mayo de 2013
Bonheur
domingo, 24 de marzo de 2013
Peces y lástima de país
-"Es un secretito. Y los secretos, si quieres que sigan siendo secretos es mejor no contárselos a nadie."
No había atisbo de duda en sus ojos. Se reafirmaba con cada palabra y con cada argumento. No pensaba soltar prenda.
Martín lleva semanas absorto en sus dibujos. Había dejado de ir a jugar al parque y sus únicos amigos eran papel y lápiz. Dibujaba en los bordes de los periódicos, en cuadernos de dibujo, en los deberes de clase... y sólo dibujaba peces.
Peces de todos los colores, de todos los tipos. Algunos los dibujaba en el agua rodeados de estrellas de mar, otros picando un anzuelo y otros simplemente dibujaba un boceto y los dejaba sin acabar.
Lo cierto es que me exasperaba y me preocupaba al mismo tiempo esta nueva obsesión por los peces. Por lo que sé, esta actividad podría ser una vía de escape, una forma de canalizar una angustiosa preocupación.
"Quizás los problemas de casa le afecten" pensaba yo, aunque el "quizás" lo obviaba muchas veces. En nuestro humilde piso a las afueras de la capital no faltaban los problemas. A mi hijo mayor le diagnosticaron leucemia hace escasos meses, justo después de que a mi marido lo despidieran. Yo trabajaba como secretaria en una empresa mediocre que no pudo hacer frente a la crisis y tuvo que cerrar. Fueron tres golpes fuertes y el cierre del servicio de oncología del hospital más cercano fue otro punto en nuestra contra.
Ahora que cae la noche, y el sol ha dejado de ahuyentar las penas, me encuentro en el salón de casa de mis padres -ya que del nuestro nos desahuciaron el mes pasado- y miro los platos sobre la mesa en los que hace un rato descansaban unas tristes hojas de lechuga que había podido comprar con lo poco que nos queda. A mi derecha Martín sigue dibujando peces en una servilleta de papel y a mi izquierda mi marido mira taciturno la televisión en la que salen políticos y dirigentes del país solidarizándose con el resto del país -parado y en situaciones críticas- mientras te enseñan en una tablet, igualita a la que le han regalado a sus hijas, estadísticas mezcladas con palabrería y promesas baratas.
No había atisbo de duda en sus ojos. Se reafirmaba con cada palabra y con cada argumento. No pensaba soltar prenda.
Martín lleva semanas absorto en sus dibujos. Había dejado de ir a jugar al parque y sus únicos amigos eran papel y lápiz. Dibujaba en los bordes de los periódicos, en cuadernos de dibujo, en los deberes de clase... y sólo dibujaba peces.
Peces de todos los colores, de todos los tipos. Algunos los dibujaba en el agua rodeados de estrellas de mar, otros picando un anzuelo y otros simplemente dibujaba un boceto y los dejaba sin acabar.
Lo cierto es que me exasperaba y me preocupaba al mismo tiempo esta nueva obsesión por los peces. Por lo que sé, esta actividad podría ser una vía de escape, una forma de canalizar una angustiosa preocupación.
"Quizás los problemas de casa le afecten" pensaba yo, aunque el "quizás" lo obviaba muchas veces. En nuestro humilde piso a las afueras de la capital no faltaban los problemas. A mi hijo mayor le diagnosticaron leucemia hace escasos meses, justo después de que a mi marido lo despidieran. Yo trabajaba como secretaria en una empresa mediocre que no pudo hacer frente a la crisis y tuvo que cerrar. Fueron tres golpes fuertes y el cierre del servicio de oncología del hospital más cercano fue otro punto en nuestra contra.
Ahora que cae la noche, y el sol ha dejado de ahuyentar las penas, me encuentro en el salón de casa de mis padres -ya que del nuestro nos desahuciaron el mes pasado- y miro los platos sobre la mesa en los que hace un rato descansaban unas tristes hojas de lechuga que había podido comprar con lo poco que nos queda. A mi derecha Martín sigue dibujando peces en una servilleta de papel y a mi izquierda mi marido mira taciturno la televisión en la que salen políticos y dirigentes del país solidarizándose con el resto del país -parado y en situaciones críticas- mientras te enseñan en una tablet, igualita a la que le han regalado a sus hijas, estadísticas mezcladas con palabrería y promesas baratas.
sábado, 12 de enero de 2013
Goi-goian

Bapatean, bihotzak zauriak sendatu ditunean, goian sentitu naiz.
Goitik begiratzen dut behin samindu nuen edonori. Aihergatasunez. Bihozgabe.
Malkoak hozten zaizkidanean, ez nago tontakeriak jasarazteko prest. Halaber, barkamenik bai baino betikotasunik ez det merezi ez duenari eskeiniko. Are gutxiago haren alhaduren zurrumurruak ixilarazteko.
Konfidantza piska batekin eta kemenez goaz aurrera. Iraganeko harriek ez gaitzatela gure bidean aztoratu.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Sanse
Te mueves, te formas, cambias, progresas, fallas, creces, confías....
Aunque nunca olvidarás el olor de la ropa recién lavada de tu casa, ni la colonia de tu madre, ni el picor de la barbita de tu padre cuando venía al final del día a darte el beso de buenas noches, ni el sabor de tu postre favorito cuando te lo ponían por ganar un partido, ni la desafinada voz de esa amiga a la que nunca se le dio bien cantar, ni la risa contagiosa de aquella por la que terminábamos todas desternillándonos, ni el olor a mar, ni la brisa fresca en la cara, ni las puestas de sol en las que desafiabas con la mirada al lorenzo que huía entre las olas del mar, ni los pasos decididos al quebrantar la ley por entrar en una discoteca cuando aún no habías cumplido los 18, ni el dolor de tripa cuando mentías a tus padres, ni el sudor de las manos cuando el profesor te preguntaba algo que no sabías, ni las descargas de adrenalina cuando el marcador de velocidad de la moto dejaba atrás los 80 km/h ni el calor de la compañía de tus amigas cuando juntas salíais del colegio, ni la alegría de una felicitación de la afición por hacer un buen partido, ni el temblor de muñecas cuando ibas a tocar una obra en público, ni.., ni....
Por más que avances, por más que corras, por más que esquives... hay cosas que no se olvidan.
lunes, 8 de octubre de 2012
Lesakan
Lesaka herriak bere jaiotza ikusi zuen.
Herritar gutxi baziran ere, herri hartatik urrun ez zegoen baserri batean seme-alaba ugari ziren. Anttoni zen nagusia. Horrexegatik hain zuzen, hamabost urte besterik ez zituela maletak egin eta hirira jun behar izan zuen, lan bila.
Donostian aurkitu zuen ezkondu berriko bikote bat. Gizona, donostiar sendagilea zen eta emaztea bere erizaina. Alaba bat zuten Marta izenekoa.
Urteak joan, urteak etorri eta Anttonik sukaldari eta garbizain bezala lan egiten zuen bitartean, familia hura hezi eta haunditzen ikusi zuen: bigarren semearen jaiotza, bi haurren ezkontzak eta haien seme-alabak...
Konturatu gabe, Anttoni familiakoa izatera pasa zen.
Amaordea batzutan, amonaordea besteetan, baina beti gurekin egon zen. Hau dela eta, bihotz-bihotzez nere agur bero eta maitekiroena eskeini nahi diot. Fisikoki ezpada ere, intentzioa hementxe dago.
86 urtekin utzi gaitu, bere jaiotza ikusi zuen herri huran.
Goian bego.
Herritar gutxi baziran ere, herri hartatik urrun ez zegoen baserri batean seme-alaba ugari ziren. Anttoni zen nagusia. Horrexegatik hain zuzen, hamabost urte besterik ez zituela maletak egin eta hirira jun behar izan zuen, lan bila.
Donostian aurkitu zuen ezkondu berriko bikote bat. Gizona, donostiar sendagilea zen eta emaztea bere erizaina. Alaba bat zuten Marta izenekoa.
Urteak joan, urteak etorri eta Anttonik sukaldari eta garbizain bezala lan egiten zuen bitartean, familia hura hezi eta haunditzen ikusi zuen: bigarren semearen jaiotza, bi haurren ezkontzak eta haien seme-alabak...
Konturatu gabe, Anttoni familiakoa izatera pasa zen.
Amaordea batzutan, amonaordea besteetan, baina beti gurekin egon zen. Hau dela eta, bihotz-bihotzez nere agur bero eta maitekiroena eskeini nahi diot. Fisikoki ezpada ere, intentzioa hementxe dago.
86 urtekin utzi gaitu, bere jaiotza ikusi zuen herri huran.
Goian bego.
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